Las enfermedades en las que esta terapia es muy efectiva son el pie diabético, heridas crónicas, sordera súbita, intoxicación por monóxido de carbono, lesiones por aplastamiento, escaras, úlceras en piernas y pies, quemaduras térmicas agudas e injertos de piel o colgajos comprometidos, síntomas persistentes por COVID-19, entre otros.




